SUMAK KAWSAY Buen Vivir

El Buen Vivir es un principio basado en el ´Sumak Kawsay´, que recoge una visión del mundo centrada en el ser humano, como parte de un entorno natural y social.

En concreto el Buen Vivir es:

“La satisfacción de las necesidades, la consecución de una calidad de vida y muerte digna, el amar y ser amado, el florecimiento saludable de todos y todas, en paz y armonía con la naturaleza y la prolongación indefinida de las culturas humanas".

El Buen Vivir supone tener tiempo libre para la contemplación y la emancipación, y que las libertades, oportunidades, capacidades y potencialidades reales de los individuos se amplíen y florezcan de modo que permitan lograr simultáneamente aquello que la sociedad, los territorios, las diversas identidades colectivas y cada uno -visto como un ser humano universal y particular a la vez- valora como objetivo de vida deseable (tanto material como subjetivamente y sin producir ningún tipo de dominación a un otro)

Un Nuevo Horizonte: Del Concepto de Enfermedad al Buen Vivir (Abya Yala)

Un nuevo concepto de salud aparece en el horizonte del pensamiento médico en Latinoamérica: Sumak Kawsay y Sumak Kamaña. Es el "Vivir Bien", el vivir en plenitud. Los pueblos Aymaras y Quechuas nos brindan hoy una lección de vida fundamental.

La Crisis de la Modernidad y el Espejismo del Progreso

Desde la perspectiva hegemónica, nos vendieron una idea de lo "bueno", lo "deseable" y lo "necesario" como el único camino a la felicidad colectiva. Sin embargo, hoy estamos al borde del precipicio. La modernidad, construida sobre el crecimiento y el progreso animados por la razón instrumental, ha demostrado sus límites.

El tiempo ha evidenciado que el crecimiento no siempre conduce al desarrollo; por el contrario, nos ha llevado a una degradación ambiental y a una crisis civilizatoria. Por primera vez, la respuesta epistemológica no proviene del norte colonial, sino de la cosmovisión indígena andina ancestral. Está en crisis una manera de vivir, de producir, de criar y de estar en el mundo. Para alcanzar un modo de vida saludable, debemos retornar al Buen Vivir.

Los 13 Pilares del Buen Vivir

Esta filosofía nos propone trece principios esenciales para transformar nuestra existencia:

  1. Saber alimentarse: No es equivalente a llenar el estómago; es nutrir la vida.

  2. Saber beber: Consumir lo que nos da la tierra con conciencia.

  3. Saber danzar: Celebrar la existencia y la energía del cuerpo.

  4. Saber dormir: Respetar los ciclos de descanso y recuperación.

  5. Saber trabajar: El trabajo no es sufrimiento, es alegría; es realizar la actividad con pasión e intensidad.

  6. Saber meditar: Encontrarse con el silencio y la paz interior.

  7. Saber pensar: Una reflexión que no solo es racional, sino que nace del sentir; caminar la senda del corazón sin perder la razón.

  8. Saber amar y ser amado: Construir vínculos desde la reciprocidad y el cuidado.

  9. Saber escuchar: No es solo oír; es percibir, sentir y escuchar con todo nuestro cuerpo.

  10. Saber hablar: Recordar que todo lo que decimos se escribe en los corazones de quienes nos escuchan.

  11. Saber soñar: Proyectar el futuro desde la esperanza y la utopía.

  12. Saber caminar: Transitar por la vida con propósito y respeto.

  13. Saber dar y saber recibir: Comprender la economía del don y la solidaridad.

La Tierra, la Pacha Mama y la Salud Colectiva

Desde el Buen Vivir se proclama que el ser humano le pertenece a la tierra, a la Pacha Mama. Somos parte de ella; lo que le hacemos a ella, nos lo hacemos a nosotros mismos. Vivir Bien significa comprender que el deterioro de una sola especie es el deterioro del conjunto.

La salud, por tanto, es una integralidad: incluye la atención médica, pero también el ambiente, el trabajo, la cultura, el hábitat y la recreación. En última instancia, la enfermedad es determinada socialmente. Como decía Gilberto Rodríguez Ochoa: "la peor enfermedad es la vida que llevamos".

Frente a la salud como mercancía, se impone la salud como un derecho individual y social. Es momento de repensar nuestra América y renombrarla desde su raíz: Abya Yala.